La schisandra (Schisandra chinensis) es una planta trepadora originaria del norte de China y Rusia cuyas bayas son conocidas en la medicina china como «wu wei zi» — «la fruta de los cinco sabores», por ser simultáneamente dulce, ácida, salada, amarga y picante. Este perfil único refleja la complejidad de su acción sobre el organismo.
Schisandra como adaptógeno
La schisandra pertenece al grupo de los adaptógenos — plantas que ayudan al organismo a adaptarse a situaciones de estrés sin estimular ni deprimir el sistema nervioso. Junto con la ashwagandha y la bacopa, es uno de los adaptógenos más estudiados.
Su acción adaptógena se debe principalmente a los lignanos schisandrinas, que modulan el eje HPA (hipotálamo-hipófisis-adrenal) — el sistema de respuesta al estrés.
Para qué sirve la schisandra
- Rendimiento físico: estudios en deportistas muestran mejora en la resistencia y reducción del tiempo de recuperación
- Función hepática: los lignanos de schisandra tienen demostrada actividad hepatoprotectora — protegen al hígado del daño oxidativo y mejoran la detoxificación
- Atención y concentración: mejora la precisión y el tiempo de reacción en tareas que requieren atención sostenida
- Energía sin estimulación: aumenta la resistencia a la fatiga sin el efecto estimulante de la cafeína
Schisandra y el hígado
Es uno de los pocos adaptógenos con evidencia sólida sobre la función hepática. Se usa en medicina china desde hace siglos para tratar enfermedades del hígado, y estudios modernos confirman la actividad de las schisandrinas sobre las enzimas hepáticas.
Cómo tomar schisandra
En extracto estandarizado (2–9% schisandrinas), las dosis más usadas están entre 500 y 2000 mg. Se puede tomar por la mañana — no produce somnolencia — y funciona mejor con uso continuado de 4–8 semanas.
0 comentarios