Un buen perfume puede durar años si se conserva correctamente —o estropearse en meses si se guarda en el sitio equivocado. Los enemigos del perfume son tres: la luz, el calor y el aire. Saber combatirlos es todo lo que necesitas para que tus fragancias duren en perfecto estado.
El enemigo número 1: la luz directa
La radiación UV descompone las moléculas aromáticas y oxida los ingredientes naturales del perfume. Un perfume expuesto a la luz solar directa puede perder su perfil olfativo en pocos meses. Es por eso que los perfumes de alta gama suelen venir en frascos opacos, cajas de cartón o bolsas de tela —no es solo estética, es protección.
Solución: guarda tus perfumes en su caja original, en un cajón o en un armario lejos de ventanas. El cuarto de baño con ventana es el peor sitio posible.
El enemigo número 2: el calor
El calor acelera la oxidación de los aceites aromáticos y puede alterar el perfil olfativo irreversiblemente. Un perfume guardado encima del radiador o en un coche en verano puede deteriorarse en semanas. Las variaciones de temperatura también son dañinas.
Solución: temperatura constante y fresca, entre 15 y 22°C. Un armario interior, alejado de fuentes de calor, es ideal.
El enemigo número 3: el aire
El oxígeno oxida los componentes del perfume. Por eso los frascos con atomizador —donde entras muy poco aire cada vez que lo usas— conservan mejor que los frascos de boca abierta con tapón. No trasvases perfume a otros frascos y no lo dejes con el tapón quitado.
¿En la nevera?
La nevera puede ser una buena opción para perfumes que uses poco y quieras conservar mucho tiempo —especialmente si son cítricos o fougères, que son más delicados. El frío ralentiza la oxidación. Pero los cambios de temperatura al sacarlos pueden ser contraproducentes. Si usas el perfume regularmente, mejor en armario que en nevera.
¿Cuánto dura un perfume sin abrir?
En condiciones perfectas de almacenamiento, un perfume puede durar entre 3 y 5 años sin abrir y entre 1 y 3 años una vez abierto, dependiendo de su composición. Los perfumes con más notas naturales (sobre todo cítricos y florales delicados) son los más vulnerables. Los orientales y amaderados, que tienen bases más estables, pueden durar más tiempo.
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