A veces el mejor verano no es el más espectacular.
No el de las fotos más bonitas ni el del destino más lejano. El mejor verano, muchas veces, es el de siempre. El de quedarse. El de la piscina del pueblo con los de siempre. El de las tardes largas en casa de los abuelos. El de los planes sin planear que acaban siendo los que más se recuerdan.
Ese verano no sale en ninguna lista de destinos. Pero huele igual de bien.
El verano que no se olvida
Hay veranos que se recuerdan con precisión fotográfica — el hotel, la playa, la excursión del tercer día.
Y hay veranos que se recuerdan con el olfato.
La crema solar calentándose en la piel. El cloro de la piscina del barrio. La sandía fría partida encima de la mesa. La tormenta de agosto que llega de golpe cuando estáis todos fuera y que hace que todo el mundo corra a refugiarse riendo. El olor a barbacoa un sábado por la tarde.
Esos olores no son de ningún sitio concreto. Son de todos los veranos a la vez. Y cuando vuelven — en una crema, en una fragancia, en el aire de una tarde de julio — traen consigo todo lo que estaba alrededor.
Ese verano tiene un olor propio. Y es el olor más reconocible de todos.
Por qué el olfato guarda los mejores veranos
El olfato es el sentido con la memoria más larga.
Mientras que los recuerdos visuales o auditivos se desvanecen con el tiempo, los olfativos permanecen grabados con una nitidez sorprendente durante décadas. Un olor puede transportarte a un verano de hace veinte años en décimas de segundo — con la misma intensidad emocional que cuando lo viviste.
Los científicos lo llaman el efecto Proust. Y aunque el fenómeno lleva el nombre de un escritor francés, lo ha experimentado todo el mundo al menos una vez.
El verano que viene en un frasco
Hay fragancias que capturan ese verano mejor que otras.
No son las más complejas ni las más sofisticadas. Son las que, al olerlas, hacen que algo en el cerebro diga: esto es verano. Las que tienen ese punto solar, ese calor de piel, esa frescura de tarde que pertenece a todos los veranos a la vez.
Las que huelen exactamente a lo que se siente cuando estás rodeado de las personas que quieres, no tienes prisa y el verano todavía no ha terminado.
