Menopausia: lo que tu cuerpo necesita y nadie te cuenta

Sofocos que llegan sin avisar, en cualquier momento del día. Noches que se cortan a la mitad, aunque te hayas acostado agotada. Un ánimo que sube y baja sin que haya pasado nada que lo justifique. Si esto te suena, no es casualidad, ni "cosas de la edad" sin más explicación: es la menopausia, un proceso hormonal concreto que afecta a varios sistemas del cuerpo a la vez.

Qué está pasando realmente en tu cuerpo

Durante la perimenopausia y la menopausia, los niveles de estrógeno y progesterona bajan de forma progresiva y, sobre todo, irregular. Esta caída no solo afecta al ciclo menstrual: los estrógenos también participan en la regulación de la temperatura corporal, en la calidad del sueño y en la producción de neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo. Por eso los síntomas rara vez llegan de uno en uno.

Los sofocos, por ejemplo, ocurren porque el hipotálamo —la zona del cerebro que regula la temperatura— se vuelve más sensible a pequeñas variaciones hormonales, y reacciona como si el cuerpo tuviera demasiado calor, aunque no lo tenga. De ahí el calor repentino, el sudor y, a veces, los escalofríos posteriores.

Por qué las noches se cortan

El insomnio de esta etapa no siempre tiene que ver con no poder conciliar el sueño, sino con no poder mantenerlo. Los sofocos nocturnos son una causa directa, pero también influye la caída de progesterona, una hormona con un ligero efecto calmante sobre el sistema nervioso. Cuando baja, cuesta más relajarse antes de dormir y el sueño se vuelve más ligero y fragmentado.

Tres plantas con siglos de tradición detrás

Antes de que existiera la investigación hormonal moderna, distintas culturas ya recurrían a ciertas plantas para acompañar esta etapa. Hoy sabemos más sobre por qué se usaban:

  • Salvia: es probablemente la planta más estudiada en relación con los sofocos, y se ha utilizado tradicionalmente para ayudar a moderar la sensación de calor repentino.
  • Yam silvestre (ñame silvestre): contiene compuestos vegetales estructuralmente similares a ciertas hormonas, lo que explica su uso tradicional en el acompañamiento hormonal femenino.
  • Schisandra: originaria de la medicina tradicional china, donde se la conocía como la "planta de los cinco sabores". Se ha usado históricamente para ayudar al organismo a adaptarse en periodos de cambio y tensión.

A esta combinación se le suele sumar GABA, un neurotransmisor que el propio cuerpo produce de forma natural y que está relacionado con la sensación de calma del sistema nervioso.

No es "aguantar", es acompañar

La menopausia es un proceso natural, no una enfermedad, pero eso no significa que tenga que vivirse sin ningún tipo de apoyo. Entender qué está pasando en el cuerpo —y por qué— es el primer paso para dejar de vivir cada síntoma como algo aislado y empezar a verlo como parte de una misma transición que, con la información y el acompañamiento adecuados, se puede llevar con más estabilidad.

Si quieres saber más sobre cómo la salvia, el yam silvestre y la schisandra se combinan en un complemento diario, puedes conocer BALANCE, pensado específicamente para esta etapa.

BALANCE

Menos sofocos, más estabilidad emocional.

BALANCE

¿QUÉ ES BALANCE?

Un complemento diario con salvia, yam silvestre y schisandra, plantas tradicionalmente utilizadas en la menopausia, junto a GABA, en una fórmula de origen vegetal y sin gluten.

Salvia Schisandra GABA
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